Feminismo

#NiUnoMás

Ni Uno Más, ni un golpeador más, ni un feminicida más para que la frase #NiUnaMenos sea realidad . 

«EL PRECIO DE SER MACHO »  

Ser macho, ser machista cuesta caro, muy caro.

Las mujeres pagamos gran parte del precio, pero también, detrás de  la cortina de hierro patriarcal,  están los altos costos a cuenta de la salud física y mental de los mismos hombres.

 Y lo reconoce un hombre adulto, quien, no obstante, haber crecido en el hogar de una madre feminista y un padre político de izquierda, eventualmente, caminó sobre las profundas huellas de la maquinaria patriarcal.

Javier Lobatón, coordinador del  programa de rehabilitación de hombres  violentos denominado EL PRECIO DE SER MACHO, lo reconoce de esta manera:

« Los hombres no estamos acostumbrados a tener el cuidado de nuestra salud sino hasta que nos pase algo, ese es un costo muy elevado, en el caso de Bolivia, no tenemos políticas de salud masculina porque son  muy elevadas y los hombres no asistimos a los servicios de salud, el ejemplo claro es que  las mujeres tienen controles de Papanicolaou o de  cáncer de cuello uterino, que son controles y campañas que se realizan para prevenir ese tipo de acciones (sic), sin embargo, en el caso de hombres no hay exámenes de control o cuidado de próstata y si lo hubo en un pasado, la cantidad de personas que participaba era mínima, lo incluye (sic) en un gasto público para el Estado ».El precio de ser macho también supone  facturas emocionales -relata Javier- pues todavía los hombres deben reprimir sus emociones y, a menudo, hacer gala de fortaleza exponiéndose a actividades de riesgo:

“…como por ejemplo, no solo actos físicos extremos sino  alimentación no saludable, el hecho de  las bebidas y no sólo el compartir algo sino el de demostrar que uno  es el más fuerte para compartir eso,  también conlleve (sic)  a tener efectos, esto lo podemos ver porque  la mayoría de los accidentes que se realizan  (sic)  no solo en Bolivia sino en América Latina son realizados en automóviles por varones  en estado inconveniente o por trabajar mucho tiempo porque tienen que cumplir un modelo tradicional, pues están en riesgo de pasar por ese tipo de situaciones”. 

No debería suceder ni sorprenderme, sin embargo, todo cuanto refiere Javier me parece el eco de frases de antaño: el hombre en la plaza, la mujer en la casa… las mujeres pueden llorar, los hombres, no… el hombre es fuerte, la mujer es débil… la mujer es dulce, el hombre es severo…Javier Lobaton lo re confirma:

“…se ve al modelo de hombre como el líder, el jefe, el que no llora, el macho alfa, ¿no? Entonces todos los sentimientos están en el otro lado, en el lado femenino, el cariño, lo débil, lo del hogar, y el hombre lo público, lo que está afuera, (…) los hombres expresamos muchas veces  sentimientos emocionales, cuando estamos con una bebida espirituosa alrededor de nosotros y podemos expresar con abrazos con besos (…) se desinhibe, expresa emociones reprimidas”,

La soledad suele  ser el corolario de una vida disfuncional, de una vida de macho alfa.

ELLOS, EN LA CÁRCEL; ELLAS, EN EL CEMENTERIO

El sistema patriarcal es una trampa para hombres y mujeres.

Seamos sinceras y sinceros, con frecuencia indeseable las mujeres reproducimos y hasta reforzamos conductas machistas. Luego, la trampa es mortal para nosotras.

Los hombres violentos sortean esa trampa, no con mucha suerte… pues cada día un promedio de dos hombres se convertirá en feminicida, en criminal como resultado de la inoperancia e indolencia de la  sociedad, del Estado  y del  gobierno. 

La Ley integral 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia en el Estado Plurinacional de Bolivia,  tan rimbombante como suena su nombre, no ha logrado desde su promulgación frenar los golpes, las torturas, los feminicidios infligidos por hombres con saña parecida a crímenes de odio. 

« Todos los hombres bolivianos somos agresores o potenciales agresores con diferentes niveles de autorregulación ».

Ese aserto se lee en un informe del programa El precio de ser macho,  producido por el Centro de promoción y salud integral, CEPROSI, al cual representa Javier Lobaton.

« …desde que se promulgó la ley 348 a la fecha que ya han pasado casi nueve años, la mayoría de las cárceles ha tenido un crecimiento inmenso, ya antes había hacinamiento en las penales  del ejes troncal del país y en otros penales de los diferentes departamentos de Bolivia, sin embargo, llega un momento, según un informe que saca el defensor del pueblo el año 22 donde se da a conocer la sobrepoblación, carcelaria más referencias de las instituciones que trabajamos con personas privadas de libertad como es el caso de Ceprosi,  institución a la que represento, se evidencia que la mayoría de la nueva población, está bajo la tipificación de violencia doméstica.

Prácticamente,  el 70 por ciento a nivel nacional  el 70 por ciento de la sobrepoblación que están en las cárceles y penales están bajo la tipificación  de violencia intrafamiliar dentro de la 348  a nivel nacional, el dato es a  nivel nacional. Entonces el 70 % de sobrepoblación está vinculado a esto, a algunas de las tipologías vinculadas a la 348, al ser una ley penalizada ha llevado a que una de las soluciones  que se deba dar a los agresores a las personas violentas es pues detenerlas  preventivamente y hay mucho más que hacer que eso pero es pues eso un costo muy elevado para el sistema público porque si analizamos una relación de cuántas sentencias tenemos desde la promulgación de la ley 348 hasta la fecha, vamos a encontrar que en estos casi nueve años hemos tenido menos de 50 sentencias lo cual es nada tomando la cantidad de tiempo que transcurre, nos lleva a entender que si bien es sobrepoblación la gente entra y sale de las carcelera por detención preventiva pero el camino son más las víctimas las que abortan o abandonan el proceso legal que ya de entrada es muy largo ».

Bien, los hombres incapaces de autorregular sus niveles de violencia, acaban infringiendo en diferentes grados la Ley 348.

Para tener idea de la relación entre el índice de violencia contra la mujer y el peligro de su círculo más íntimo, basta saber que los  penales de este país “revientan” por la superpoblación de hombres detenidos preventivamente por un delito contra una mujer de su familia, generalmente, su pareja.  

Y cuando decimos revientan, no exageramos, pues las cárceles de Bolivia casi triplican su capacidad de ocupación. Organismos internacionales especializados las clasifican entre las más hacinadas del mundo.

Un 70 por ciento del excedente penitenciario corresponde, precisamente, a esos hombres que no pudieron o no quisieron “autorregular”  sus conductas violentas hacia una mujer. Obviamente, muchos de ellos cometieron  feminicidio y, en ese caso, pocos, muy pocos cumplirán una sentencia. Ellos, de pasada, por la cárcel; ellas, en el cementerio.

La explicación de Javier, Lobaton, director del proyecto “El precio de ser macho”, del Centro de Promoción y Salud Integral CEPROSI, eriza la piel y corrobora datos oficiales de organismos internacionales: cada día, dos o más mujeres  perecerán por «actos de feminicidio» en Bolivia. Con ese índice, el país ocupa el trágico primer lugar en Sudamérica y el cuarto en Latinoamérica.

 LAS ESTADÍSTICAS MIENTEN O ¿CONFUNDEN?

Cuando los informes indican  que siete de cada diez mujeres sufren violencia doméstica en Bolivia y categorizan las violencias más diversas  en porcentajes, solo confunden y falsean los hechos.

Sin excesos, a partir de los datos arriba citados, afirmo y confirmo que TODAS LAS MUJERES HEMOS SUFRIDO, SUFRIMOS O SUFRIREMOS ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA EN EL HOGAR, EN LA CALLE,  EN EL TRABAJO O EN CUALQUIER OTRO ÁMBITO.

Diez de cada diez hombres han ejercido,  ejercen o ejercerán   algún tipo de violencia contra las mujeres.  Es hora de ser sinceros con las estadísticas;  los eufemismos son cimientos cenagosos para reconstruir sociedades enfermas de brutalidad con las mujeres. 

Ni Uno Más, Ni un golpeador más, ni un feminicida más…Ni Uno Más.

——

#NiUnoMás 

Campaña permanente contra la violencia machista

La campaña #NiUnoMás  agradece la participación del director del proyecto, El precio de ser macho del Centro de promoción y salud integral/CEPROSI, proyecto de rehabilitación, de hombres violentos, sobre el que profundizaremos en un próximo episodio